Otra semana más en la que podemos ver la falta de respeto de Ambrose hacia dos partes importantísimas de la WWE, los aficionados y los luchadores, pero esto no es nada casual en la figura de Dean, desde que dejó The Shield, mejor dicho LO ROMPIÓ no ha parado de utilizar provocaciones. 

The Shield

La verdad es que Dean Ambrose cada vez que hace una aparición para ofrecer unas declaraciones, solo habla de que un colectivo ha tenido la culpa de que se comporte así. The Shield son los afortunados, mantiene que ellos no tiene una personalidad fuerte.

Roman lo critica por haber sido débil, de ello a que este en la situación en la que se emncuentra el luchador. Será interesante ver el regreso de Roman para ver lo que opina al respecto, la pregunta es: ¿tendrá un castigo ejemplar por parte de Roman?

Por otra parte, con el que más ha llegado a meterse, increpar y dañar físicamente ha sido con Rollins, lo culpa de todo, de su situación actual dentro de la empresa y de no lograr ningún título, por ello lucha por el Intercontinetal, además de decir que le pertenece.

 

Esta semana ha llegado a un límite, en el que la gente ya se cansaba de vivir situaciones así, Ambrose entraba respaldado con un grupo de seguridad, y con máscaras para no poder oler, el lugar en el que se encontraban.

Iría dirigido a Rollins, o también a los espectadores, pero una cosa queda clara, Ambrose vive en una situación de desahogo, en la que solo encuentra una posible solución, y es Rollins, sí parece una locura, pero no puede negarse que los dos se encuentran interconectados.

Hablamos de una balanza, un equilibrio que mantiene a los dos luchadores en situaciones de peleas constantes, enfrentándose crean combates inimaginables y como parejas llegan a lo más alto. Nadie puede entenderlos, pero son una parte esencial de WWE.

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