Esta semana en Raw como no era de otra manera volvía a abrir el programa el actual General Manager o algo parecido, si le puede llamar así. Hablamos de Baron Corbin, que vive uno de sus momentos más críticos dentro de la compañía. 

Gerente General

Actualmente se encuentra al mando del programa de Raw, a falta de ver si es el gerente general está de interino y a las ordenes de Stephanie McMahon. Tenía dos pruebas duras a superar para poder conseguir el objetivo de toda persona que ama el poder.

La primera, suponía arrasar en Survivor Series y demostrar el poder de marcas, llegaba el momento de verdad para Corbin, y sus compañeros no defraudaron, arrasaron y aún sin quererlo hicieron que mantuviera su puesto de trabajo.

La segunda, la más difícil, ganar en TLC al monstruo entre hombres, o más conocido Braun Strowman, y Corbin es astuto, durante estas dos semanas ha formado una coalición junto a los dos hombres más poderosos de Raw hasta el momento, Bobby Lahley y Drew McIntyre.

 

Esta semana pasada consiguieron lesionar a Strowman del codo y provocar que tenga una operación de urgencia, lo que suponía el ¿fin? del combate de TLC. Pues no lo sabemos, pero una cosa queda clara. Corbin estará muy bien acompañado en el combate, y con el poder en Raw no hay quien pueda con ellos.

La Nueva Era

Tras saber esto, nos podemos dar cuenta de que algo ha cambiado en el ámbito de la marca roja, antes todos se fanfarroneaban de Corbin, y ahora él controla como quiere su programa. Strowman ha aprendido la lección de mala manera, ha acabado en el hospital, y no es de extrañar, al igual que Elias y Finn Balor.

Los luchadores no deberían asustarse ante el crecimiento de uno de los tríos más peligrosos de la WWE, pero si estar atentos, al igual que Strowman, ya hemos hablado de dos luchadores más, y esto solo puede tener una conclusión, quien se ponga delante de su camino lo pagará.

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